UN MONTE NO TAN BELLO

Un monte no tan bello La inseguridad en Venezuela ha incrementado de tal forma que hasta los cadáveres “están obligados” hacer cola para ser revisados en el examen final que los conducirá a otro sitio, quizás mejor que el lugar donde vivieron.

En el panorama del sitio se encuentra un kiosco que vende café y chucherías, camionetas del CICPC, la prensa, en este caso Venevisión, y varias personas sentadas a los alrededores, unos con caras tristes, otros fumando o hablando por teléfono. Las palmeras y los árboles que custodian la zona se tragan el aroma del olor a cadáver en descomposición, combinado con cuatro días sin servicio de agua, lo que hace que el olor te repugne aún más.

En la entrada del edificio hay dos pequeñas salas de espera divididas por una puerta de vidrio, en donde predominaba el repugnante olor. Era tan intenso, tan repugnante, que nada más pude sentarme unos pocos minutos a observar la movida, mientras que los familiares de las víctimas permanecían sentadas en las sillas como si fueran inmunes a la putrefacción que se inhalaba en el sitio.

Me sorprendió que lo que antes era un Club de la empresa Pampero, en 1972 se convirtió en el sitio más temido por nosotros los venezolanos debido a la inseguridad que nos somete hoy en día. Aunque el área de Bello Monte es un sitio de buenas condiciones económicas, al instalarse la morgue lo “bello” de la zona ahora tiene un lado muy oscuro, lo que caracteriza la realidad que vivimos día a día los caraqueños. Un lado que nunca había tenido la oportunidad de presenciar, y que ahora me dio una perspectiva de la zona totalmente distinta a la que siempre he tenido en mente.

SALA DE ESPERA
Charlando con un guardia nacional que custodiaba un preso me mencionó que en el lugar se encontraban familias que tienen un pariente preso por estar implicado en un hecho delictivo, familias que perdieron un pariente por culpa de la inseguridad, y por un accidente de tránsito. No me dejó en claro muchas cosas acerca del preso que custodiaba, sin embargo pude enterarme de todo acerca del caso más trágico del día.

El caso más impactante que hubo ese jueves, se encontraba el de Ricarte Javier Romero, un obrero de 29 años de edad que fue apuñalado para despojarle su teléfono celular y 500 bolívares. Su primo y jefe, Jobbin Romero quien trabajaba con él en la remodelación de una casa en el Country Club, relató que le dio permiso de retirarse más temprano para poder ver el juego de su equipo de baloncesto los Cocodrilos de Caracas contra Trotamundos de Carabobo que se realizó en el parque Naciones Unidas de El Paraíso.

Fue alrededor de las tres de la tarde cuando se dirigió a su casa en la Vega para cambiarse de ropa, lugar donde lo interceptaron un grupo de sujetos los cuales lo asesinaron con 8 puñaladas para quitarle sus pertenencias. La víctima dejó a dos niñas menores de edad huérfanas.

“Yo soy maestro de obras y ese día me pidió permiso para salir a las 2:00pm de la obra porque no quería perderse la semifinal de básquet, le dije que no había problema y salió. A pocas cuadras de su casa lo apuñalaron para quitarle, 500 bolívares que le presté para ver el partido y su celular. A las 3:30 fue cuando recibí la llamada de un familiar para decirme que lo habían asesinado. El era un hombre trabajador, fue a divertirse sanamente, no habían motivos para que muriera así’’ expresó Jobbin Romero, primo de la víctima.

Con el número 388, a las 10 de mañana aún sus familiares están esperando el cuerpo de la víctima, cuando fue trasladado a la morgue a noche. Esto se trata de un procedimiento lento, aún sufriendo todo el dolor de una pérdida los familiares tienen que tener una gran paciencia en el proceso, lo que es insólito.

MORGUE, EL DÍA A DÍA
En la instalación me encontré con la periodista Felícita Blanco del diario El Carabobeño y El Tiempo, quien se encontraba en el sitio recopilando información como lo hace desde hace 40 años tras graduarse en la UCV.

Ella me contó que por día varía mucho el número de cadáveres que ingresan a la morgue, pueden ser 14, 18, 4 o 7 muertos, no hay un número que predomine. También me dijo que la mayoría de los casos son por muertes violentas, tales como, homicidios, caídas, y accidentes de tránsito.

Al mismo tiempo hay casos de personas que no saben la causa de la muerte del pariente porque caen en la calle sin saber qué le paso, y por esto.
Entrada a la morgue tienen que traerlo a la morgue para verificar la cause de su muerte. Casi todos los casos son por robo de cosas tontas, como sucedió con el obrero que ingresó a noche.

Aunque toda Caracas es peligrosa, Felícita me aseguró que la parte este y la parte noreste son los lugares más propensos a la inseguridad y que las zonas populares son las más afectadas. Finalizamos la conversación con unas palabras muy acertadas de su parte, en las que me expresó que ‘’lo que estamos viviendo es una coyuntura, es el día a día del venezolano. Un problema que se viene arrastrando desde hace años y que cada vez se pone peor. Lo más triste es que la mayoría de las víctimas son jóvenes entre 18 y 25 años de edad’’.

“ESTO ES LO QUE HAY”
Bien sabemos que la morgue de Bello Monte se ha convertido en el sitio más colapsado de la ciudad. La inseguridad en Venezuela ha incrementado de tal forma, que tan solo en lo que va del mes de Mayo han ingresado más de 250 cadáveres.

La instalación evidentemente ya no posee la capacidad necesaria para realizar los procedimientos de forma correcta. El mal funcionamiento, el deterioro de las instalaciones, la falta de personal y la mala atención a los familiares de los difuntos, son características de las condiciones en las que opera la morgue.

Las personas pueden pasar toda una noche reclamando un cuerpo para poder velarlo, como sucedió con la familia del obrero Ricarte Javier Romero. La inseguridad está acabando de a poco con la juventud venezolana, la crisis económica a la cual nos estamos enfrentando ha generado que en este año se desate una intensa ola de vandalismo, cosa que irá empeorando.   

EL KIOSCO DE LA ACERA
El venezolano se caracteriza por tener mala memoria, ya que se olvida de todo rápido, y le saca un chiste a todo. Sin embargo vivir un día en la morgue de Bello Monte dejó en mí otra perspectiva de la vida, abrí los ojos ante la cruda realidad en la que vivimos, y aunque pensemos ‘’esto no me va a pasar a mi’’ todos estamos expuestos a ser víctimas de la inseguridad.

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