Todo el país debe exigir la salida del régimen y convocar a elecciones

Si un piloto comercial enloquece durante el vuelo, deben los pasajeros esperar llegar a tierra para pedir su despido? Si no lo controlan ya, llegarán a tierra?

Si a un lanzador de beisból le están cayendo a palos, espera el manager los nueve innings, una vez que el juego está perdido, para sacarlo?

Si un niño malcriado tiene una rabieta en la iglesia, los feligreses se sonríen comprensivos  o le dicen  los padres que se lleven al pequeño monstruo?

Si Nicolás Maduro se defeca todos los días en la constitución, nosotros simplemente le pasamos un trapo mojado a los excrementos o sacamos al defecador de Miraflores?

 

La respuesta que le ha dado la oposición moderada a la cuarta pregunta es: limpiamos los excrementos y nos sentamos con él a dialogar, para tratar de lograr que, al menos, no se defeque en la constitución todos los días de la semana, que nos haga algunos concesiones.

 

Pues no. Hay que ponerle una chaqueta de fuerza al piloto, hay que sacar al lanzador y poner  otro en su lugar, hay que decirle a los padres que se lleven al niño de la iglesia, hay que intervenir el régimen de Maduro para sacarlo del poder antes de que termine con el país.

 

La mayoría abrumadora del país ya está de acuerdo con sacar  este analfabeta de Miraflores. Ahora se discute el como. La mayoría desea un cambio pacífico. Pero, si esto sigue así, en materia de meses serán los mismos chavistas hambrientos y engañados que actuarán. Y lo harán de la única manera  como saben hacerlo. Con la violencia de quien apedrea gozosamente el féretro de un cardenal.  

 

La violencia venezolana en gran escala no será iniciada por la clase media sino por masas hastiadas de promesas incumplidas.

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