Crónica de un día en “No-hay-landia”

En mi casa se está acabando el gas doméstico. Eso es indicativo que pronto tendré que salir a pasear con la bombona vacía. El salario mensual cada día alcanza para menos, así que no me gustaría pedir un día libre no remunerado para “cazar una bombona de gas”.

Puesto que no hay mucho gas para cocinar, hoy preferí comprar pan en la panadería del barrio. ¡Pero sorpresa!… Al llegar a la panadería, el panadero y los empleados tenían cara de tragedia y resignación. Los estantes del pan estaban totalmente vacíos. Desde hace meses es bien difícil conseguir harina para fabricar pan. En algunas ocasiones la escasez de harina es extrema, los panaderos sufren grandes pérdidas, y los empleados ven cerca la posibilidad de perder sus empleos. Sin embargo, pese a que era evidente que no había pan, yo pedí para ver si se me hacía el milagro:

“¡Me da 2 panes sobaos y un jugo de naranja!” “No hay…” “¿No hay?, entonces deme lo que tenga.” “¡No hay nada hermanito!…” “Bueno, entonces deme solo el jugo de naranja.” “Tampoco hay. Solo hay refrescos…” “No gracias pana, quería tomar jugo”.

De la panadería a la casa reflexioné ¿Qué comer? ¿Será que me queda harina pre-cocida en la casa? La respuesta la tuve al llegar. El último paquete estaba casi vacío, pero por suerte, me alcanzaba para un par de arepas, y me dispuse amasar la harina en un plato. Me faltaba el agua. Fui al grifo de la cocina, y al abrirlo ¡No hay agua!… La escasez de agua en los barrios del oeste de Caracas es grave. El programa de racionamiento de agua de Hidrocapital parece un producto del CNE: ¡un fraude!

El agua llega cuando le da la gana. Rara vez el agua obedece a los burócratas de Hidrocapital. La escasez del líquido se complica con el deterioro de la red pública de distribución. Hay tuberías rotas por doquier, válvulas con fallas, y bombas dañadas. Por ejemplo, por causa de una falla mayor en una bomba tras de Miraflores, en Altavista – Catia desde hace semanas hay que pasar mangueras de un edificio a otro para llenar tanques de almacenamiento. En otras zonas de Catia, donde no llega ni un poco de liquido, hay que “hacer vacas” para pagar camiones cisternas. Toda esta situación está siendo aprovechada por ciertos camaradas que controlan camiones cisternas. Los enchufados no pierden jamás, siempre tienen la forma de enriquecerse con las penas del pueblo más pobre.

Concluir que sin agua no podía hacerme las 2 arepas, me recordó la adorada madre de varios de nuestros gobernantes. Pero luego del disgusto, decidí usar agua helada del refrigerador. Amasar harina con agua casi congelada no es una labor agradable. Pero los pobres no se rinden.

Observando que quedaba poca agua potable en la nevera, me comí apurado las 2 arepas, y salí a comprar agua mineral para la familia: En la bodega me dijeron “no hay”; En la panadería “no hay”; y en el abasto “no hay”. Y no hay mucho más que decir ¡Por ahora!

¡Bienvenidos a No-hay-landia!, mejor conocida como Catia, en el municipio Libertador de Caracas, donde no hay agua, no hay harina, no hay seguridad, no hay justicia, y naturalmente parece que no hay alcalde. Aaah, pero ¡no se equivoquen!: Hay muchos deseos de cambio. ¡Un cambio que ya se está gestando en las calles de nuestros barrios!

Reflexiones
No me pregunten ¿Cuándo vamos a guarimbear o hacer barricadas?, porque en los barrios no se está dando un cambio para saltar a un barranco. El cambio que se está dando en los barrios, es una apertura a nuevas posibilidades políticas. Y nos corresponde hacer que los que buscan ese cambio, nos vean a nosotros (los etiquetados como opositores) como una alternativa viable, creíble, y que dé garantías de incluir a los pobres en rol protagónico y no en rol de relleno.

Los que quieren el cambio son más del 80% del país. Pero eso no significa que ese 80% sea opositor, ni que quiera hacer guarimbas, ni que se interese por los problemas políticos de un sector u otro de la oposición. Entiéndase que el cambio que se está dando abre la posibilidad para que se nos reconozca como ¡La Solución!. Pero para eso tenemos que demostrar con acciones que somos lo que busca ese 80% inconforme.

El secreto para ganar esta lucha, está en demostrar a los sectores populares, que nuestra prioridad no es el conflicto, la política, o la división, sino la solución de los urgentes problemas sociales del pueblo. El cambio que se está dando en los barrios, tiene que ver con el reconocimiento colectivo de que para superar los “no hay”, tenemos que unirnos y dejar de resaltar las naturales diferencias políticas: porque la Venezuela del futuro será hija de lo mejor de la oposición y lo mejor del oficialismo.

Fuente: eluniversal.com

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