DESPILFARRO DE PETROLEO Y GAS EN VENEZUELA Y BOLIVIA

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Venezuela y Bolivia están despilfarrando, infortunadamente, recursos financieros provenientes de la venta de petróleo y gas, respectivamente, en programas y proyectos que han sido ampliamente cuestionados por su poco impacto en el desarrollo de los países.

Venezuela está con serios problemas de crudo por baja producción. Aunque parezca contradictorio uno de los cinco países del mundo con mayor producción petrolera se vería “obligado” a importar crudo ante “baja producción”.

¿Quién nos podría explicar esto?

Ciertamente el régimen de Venezuela no porque está en plena represión de sus ciudadanos y en la vía de implementación de un totalitarismo abusador de derechos humanos. Menos su ministro de hidrocarburos (de petróleo) que anda en reuniones con Putín invasor de Crimea (Ucrania).

Según el propio responsable político del sector de energía de Venezuela (ministro y presidente de la estatal petrolera) el incremento de producción de crudos pesados y extrapesados en la región petrolífera venezolana Faja del Orinoco se ha transformado en un problema, “al no contarse con más disponibilidad de crudos livianos para mezclar y mejorar esos extrapesados, y poder colocarlos en los mercados internacionales”.

Éste tema, junto con la tragedia de Amuay refinería que explotó por impericias del régimen desnudan las grandes contradicciones de un estado que ciertamente, como el estado socialista de Bolivia despilfarra recursos financieros provinientes de la venta de gas natural, el estado venezolano despilfarró una fortuna en ingresos petroleros sin haber cuidado de sus ciudadanos ni la modernización de su industria energética.

No vamos a hablar de los cortes de electricidad en Caracas o en otras ciudades.

Volvamos al tema: para aclarar un poco: crudo pesado o crudo extra pesado es cualquier tipo de petróleo crudo que no fluye con facilidad. Se le denomina “pesado” debido a que su densidad o peso específico es superior a la del petróleo crudo ligero. La definición de petróleo ligero y de petróleo pesado es difícil de encontrar, simplemente su clasificación se basa más en razones de orden práctico que teórico.

Insistimos en que no es posible que un estado que administro 700 mil millones de dólares en los últimos quince años no haya tomado las previsiones financieras, tecnológicas y de modernización de la industria petrolera para, precisamente evitar “importar crudo liviano”. En vez de ir a buscar financiamiento a China (a la que deben “un mundo” de dinero) o a Rusia debieron administrar mejor esos 700 mil millones de dólares!

La extracción y transporte de crudos extrapesados se hace mezclándolos con diluentes como nafta, que también está siendo importada por Venezuela pues no hay suficiente producción para ser tratadas en el refino.

A ese crudo debe despojársele esa nafta, para poder reutilizarla y a su vez procesar ese crudo. Actualmente no hay más capacidad para mejorar ni crudos livianos por la caída de su producción.

El propio máximo responsable de la política energética venezolana afirmó –en primera persona como si fuera dueño del petróleo venezolano- dijo “mi problema real ahora es que tengo mucho crudo extrapesado, y necesito despojarle la nafta a ese crudo para poder tener mucha más producción”, situación que nos motiva a preguntarnos, incesantemente, qué diablos hicieron con tanto ingreso por venta de petróleo que no fue capaz de prever y provisionar –mejor dicho- planificar una industria petrolera moderna que evite esos inconvenientes a Venezuela.

El crudo liviano cada vez se produce menos (16% menos entre 2008-2012, cuando se extrajeron 487 mil barriles diarios). Por ello están viendo la opción de comprar livianos y mezclarlos con crudos extrapesados.

Más allá de las consideraciones técnicas la estatal petrolera venezolana requiere desarrollar nuevos “mejoradores” de crudo pesado y extrapesado, así como adaptar, reformar y modernizar sus refinerías con capacidades de conversión. Al mismo tiempo se debe tomar en cuenta que las cuotas de producción de nuevos desarrollos (campos petrolíferos) en la denominada Faja de Orinoco llevan retrasos sin producir.

El propio superministro de petróleo reconoció que “la falta de infraestructura vías de comunicación, servicios como agua, y electricidad y vivienda, y la ausencia de instalaciones de transporte del crudo han impedido que los planes de producción cristalicen”. Nuevamente, y por tercera vez la pregunta: ¿Qué diablos hizo el régimen con 700 mil millones de dólares que no pudo separar alguna fracción de ese dinero para tener la industria petrolera más avanzada del mundo, como la tiene Arabia Saudita o Qatar?

El caso boliviano es aun algo que no se tiene muy claro, desde la perspectiva de qué hizo el régimen con el ingreso de dinero producto de la venta de gas, habría que esperar auditorías internacionales a ambos países para ver la suma real del despilfarro.

Lo que queda claro en todo este zafarrancho que armó el “socialismo del siglo XXI” es que son expertos en despilfarrar dinero de petróleo, en Venezuela; y de gas natural en Bolivia.

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