Miedo…

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Aunque la criminalidad en Venezuela no es algo nuevo, la situación se ha vuelto más crítica en los últimos años y tomar precauciones pasó a ser -como sucede en Colombia, Honduras o El Salvador- parte de la rutina.

Hay quienes creen que el país no es seguro y que la gente está preocupada, como el actor de línea Roberto Messuti, quien dijo el martes que “los venezolanos no se sienten seguros” en una declaración que se volvió viral en las redes sociales por lo paradójico que les pareció a muchos.

Sin embargo, según le dice a BBC Mundo el sociólogo experto en Venezuela David Smilde, “durante los últimos 16 años la inseguridad ha estado en el tope de las preocupaciones de los venezolanos de acuerdo a diferentes encuestas”.

Desde el que va a cine de día hasta el que no publica las fotos de sus viajes en Facebook para que no vean que tiene plata, los ejemplos son innumerables. Quizá uno de los más frecuentes es tener más de un celular, uno de ellos con licencia para ser robado. Y la recomendación típica: “Nunca, pero nunca hables por teléfono en la calle”.

El propio sociólogo reconoce que su vida en Caracas ha cambiado: “Yo andaba todo el sábado por la calle en la bicicleta y mi mamá no sabía a dónde iba; ahora mis hijas solo pueden cruzar la calle para ir al centro comercial”.

Quizá la inseguridad explique la enorme importancia que tienen los mallsen la vida cotidiana de Venezuela, apunta Smilde, también investigador de la organización no gubernamental Washington Office on Latin America (WOLA). Y concluye: “Hay una generación de venezolanos que no tiene la libertad que tuvieron otros”.

Es la generación de muchos que han escogido irse del país en busca de más tranquilidad.

Aquella que se describe en Blue Label, la popular novela del escritor venezolano de 36 años Eduardo Sánchez Rugeles, que describe la manera como un grupo de venezolanos jóvenes vive la realidad del país.

Aquella que representa lo dicho por la actriz venezolana y colega de Mónica Spear en la cadena estadounidense Telemundo, Gaby Espino: “Yo amo a mi país, pero yo no piso más Venezuela” hasta que no cambe la Ley donde se aplique la Pena de Muerte a los Asesinos Confesos.

 

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