Venezuela importó 15.000 barriles diarios de gasolina de Estados Unidos

País petro-bananero tercermindista en vías de la quiebra total…
 
 
País petrolero con alta tradición en auto-abastecimiento de combustibles y con tres refinerías que eran modelo de eficiencia en Suramérica, importando gasolina del odiado imperio a precios internacionales para reglarla a centavos de bolívar devaluado. “Hecho en Revolución”… pero al menos tenemos “patria”.
 
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Venezuela importó 15.000 barriles diarios de gasolina proveniente de Estados Unidos durante julio, equivalente a 2,3 millones de litros, según el informe más reciente de la Agencia de Información del Departamento de Energía norteamericana.

Los niveles de importación de gasolina terminada se han mantenido este año, a excepción de junio cuando se compraron a Estados Unidos 28.000 barriles diarios, por lo que las cifras de julio equivalen a una caída de 31,8%.

Aunque los datos de la AIE revelan la importación de gasolina, el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, ha aclarado en otras ocasiones que únicamente se compra a Estados Unidos MTBE, siglas que significan metil-ter-butil, que se utiliza para la gasolina sin plomo.

De junio a julio la importación de este aditivo creció 18,5%, al pasar de 27.000 a 32.000 barriles diarios. De hecho, es la máxima compra de MTBE desde agosto de 2011, cuando se adquirieron 35.000 barriles diarios.

En total, las importaciones de productos derivados del petróleo alcanzaron 64.000 barriles durante julio, una caída de 41,8% frente a junio cuando fueron 110.000 barriles.

El resto de las compras a Estados Unidos fueron 14.000 barriles diarios de combustible, que forma parte de los convenios con China que se envían para su refinación, pero también se usan en las plantas térmicas del sector eléctrico.

Ventas. Las exportaciones de crudo a Estados Unidos alcanzaron su pico en julio, al ubicarse en 924.000 barriles diarios, lo que representa una diferencia de 4,1% con respecto a junio cuando se ubicó en 887.000 barriles. Sin embargo, representa una caída de 9,7% frente a los 1,08 millones de barriles que se vendían para la misma fecha del año pasado.

Venezuela figura aún en el cuarto lugar como proveedor de crudo a Estados Unidos. Por encima están Canadá, Arabia Saudita y México.

La semana pasada, la cesta petrolera cerró con una cotización promedio de 99,39 dólares por barril, según el Ministerio de Petróleo y Minería.

Los precios de los principales marcadores de crudo cerraron a la baja la semana pasada por incrementos en la oferta petrolera. “Son presionados por la reducción de las tensiones en el Medio Oriente y las perspectivas de una mayor oferta de crudo global al mostrarse una mejora en la producción de varios países”, según el análisis del despacho de Petróleo y Minería.

Niveles mermados. Según un sondeo de Reuters, la producción de petróleo de la OPEP habría caído en septiembre a su menor nivel en casi dos años debido a una baja del suministro desde Irak, aunque un bombeo de Arabia Saudita evitó un mayor retroceso.

Otro causante de la caída fue la producción petrolera de Libia, que se calculó a menos de la mitad de lo que era a inicios de 2013 pese a una recuperación, mientras que la de Nigeria estuvo lejos de su potencial, lo que pone en relieve los problemas locales que tienen para mantener su suministro.

La nota señaló que la oferta desde la Organización de Países Exportadores de Petróleo promedió cerca de 30,07 millones de barriles diarios, una baja desde los 30,32 millones de barriles en agosto.

Desmentido de Highbury International AVV

La empresa Highbury International AVV aclaró que el tribunal del Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones no declaró improcedente su reclamo de 633 millones de dólares, como Petróleos de Venezuela indicó en un comunicado este sábado.

El tribunal consideró que Highbury no demostró la fecha en que Caromin Araba AVV le transfirió las acciones, pero la empresa consideró que la fecha está demostrada en el libro de accionistas, medio probatorio que exige el Código de Comercio venezolano, pero que el tribunal no aplicó.

Además, criticaron que el Tribunal incurrió en una extralimitación de funciones al negarse a conocer el caso teniendo jurisdicción conforme al Tratado internacional celebrado por Venezuela con el Reino de Países Bajos.

Ahora evalúan la posibilidad de reanudar el arbitraje a través de su subsidiaria, Caromin Araba AVV, o ejercer el recurso de nulidad contra la decisión.

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LA MEJOR IDEA, AUNQUE EL PUEBLO NO ESTE DE ACUERDO

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El desequilibrio cambiario que estremece a la economía es el más grave en la historia de los controles. Nunca durante los controles implementados en 1940 y en los períodos 1960-1964, 1983-1989 y 1994-1996, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo (una ley prohíbe divulgar su cotización) llegó a ser de 600% como ocurre actualmente.

El récord pertenecía al período 1983-1989 cuando en vez de Cadivi existía la oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi) y el diferencial se amplió hasta 235%. En el control de 1994-1996 la disparidad solo llegó a alcanzar 72% y en los anteriores se mantuvo en niveles mucho más bajos.

Un diferencial tan grande entre el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares y el paralelo se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil.

El resultado es que el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios al momento de calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso.

Gracias a este efecto el precio de los equipos del hogar como los electrodomésticos registra un salto de 43,7% en lo que va de año y las prendas de vestir 34%, de acuerdo con datos del Banco Central.

La escalada del dólar negro tiene su origen en un des-balance donde aumenta velozmente la cantidad de bolívares mientras las divisas son cada vez más escasas.

El Banco Central ayuda a crear el desequilibrio fabricando bolívares para financiar a empresas públicas, principalmente a Pdvsa.

Cuando estos fondos ingresan a la economía, concretamente unos 163 mil millones de bolívares en los últimos doce meses, elevan la presión inflacionaria porque incrementan la demanda mientras la oferta permanece estática o se dirigen a la compra de dólares en el mercado paralelo.

Aparte de financiar a Pdvsa el Banco Central también ayuda a incrementar los bolívares en circulación autorizando a las entidades financieras a que le compren bonos al Gobierno con recursos que estaban congelados a manera de reserva.

Este año está previsto que las torres financieras utilicen 21 mil 877 millones de bolívares provenientes de estas reservas o encaje legal como se conoce técnicamente, para comprarle bonos al Gobierno.

Se derrite el bolívar.

Entidades financieras como Bank of America y Barclays coinciden en que el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares por dólar tiene los días contados porque la demanda por estas divisas se ha hecho insostenible y las reservas internacionales tienden a la baja. 

Además, la aceleración de la inflación golpea a las cuentas públicas y al Gobierno se le hará imposible continuar cambiando los dólares provenientes del petróleo a esta tasa.

Trabajos académicos como el elaborado por los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff indican que en países en los que la inflación anualizada llega a 40% el malestar se manifiesta en el alza del tipo de cambio paralelo que constituye la señal de colapso.

La consecuencia es que la reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo ocurre desde abajo hacia arriba, es decir, el tipo de cambio oficial tiene que aumentar.

La devaluación del dólar Cadivi sería complementada por un nuevo mercado donde, según la propuesta del ministro de Finanzas, Nelson Merentes, el dólar flotaría libremente.

Firmas como Ecoanalítica consideran que de concretarse este mercado, sobre el que aún no hay acuerdo, el tipo de cambio estaría alrededor de 20 bolívares por dólar.


SE ZAMPARON LOS DOLARES DE CHINA SOLAMENTE EN EL VIAJE

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Los 120 acompañantes (amigos y amigas de la pareja presidencial, 12 agentes de seguridad cubanos, 6 médicos de la misma nacionalidad, un técnico en explosivos, un experto en seguridad alimentaria, un epidemiólogo, el hijo del presidente y su aparato de seguridad, un estilista y peluquero de la “primera dama”, su esposa, que ahora se llama “primera combatiente”, así como un número no precisado de personal de “seguridad médica”), extraño en el viaje de un presidente al que, hasta ahora, no se le conoce ninguna enfermedad preocupante.

Toda una caravana, por tanto, más que una delegación, y enfilada, no a surcar los desiertos sino los cielos, alojada en esos hoteles 5 estrellas volantes que son los aviones presidenciales del momento, y donde, desde bares y restaurantes, hasta gimnasios y salas de “ping pong”, hacen las delicias de viajeros tan distinguidos, como afortunados.

Nada baratos, por cierto, porque este donde viajaba Maduro y su comitiva (que no era el Air Bus presidencial oficial que sufre de averías), era alquilado a la línea “Cubana de Aviación” que, a “precios solidarios”, le facturaba a la nación venezolana, a los venezolanos, 250.000 dólares diarios.

Los que si se ajustaban al mercado, eran los precios de los hoteles, que, en el caso de los dos pisos que se habían reservado en el “Hyatt Grand Central” de Nueva York, hubieran debitado al Tesoro Nacional un total de 800.000 dólares para toda la comitiva. Lo que nunca fue utilizado.

Toda una exquisitez, en fin, impensable en los gustos de este presidente venezolano de un origen tan humilde que hasta es desconocido, y al cual, hace unos pocos años, jamás se le hubieran atribuido otras debilidades que no fueran una “reina pepiada” en “Doña Caraotica”, o las empanadas de casón en el mercado “Conejeros” de Porlamar.

En definitiva, que todo un enigma antropológico que, si pudo destacarse por algo, fue por su capacidad de decir “SI” a todo cuanto sus jefes o superiores le pidieran que hiciera, o dijera.