LA MEJOR IDEA, AUNQUE EL PUEBLO NO ESTE DE ACUERDO

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El desequilibrio cambiario que estremece a la economía es el más grave en la historia de los controles. Nunca durante los controles implementados en 1940 y en los períodos 1960-1964, 1983-1989 y 1994-1996, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo (una ley prohíbe divulgar su cotización) llegó a ser de 600% como ocurre actualmente.

El récord pertenecía al período 1983-1989 cuando en vez de Cadivi existía la oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi) y el diferencial se amplió hasta 235%. En el control de 1994-1996 la disparidad solo llegó a alcanzar 72% y en los anteriores se mantuvo en niveles mucho más bajos.

Un diferencial tan grande entre el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares y el paralelo se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil.

El resultado es que el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios al momento de calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso.

Gracias a este efecto el precio de los equipos del hogar como los electrodomésticos registra un salto de 43,7% en lo que va de año y las prendas de vestir 34%, de acuerdo con datos del Banco Central.

La escalada del dólar negro tiene su origen en un des-balance donde aumenta velozmente la cantidad de bolívares mientras las divisas son cada vez más escasas.

El Banco Central ayuda a crear el desequilibrio fabricando bolívares para financiar a empresas públicas, principalmente a Pdvsa.

Cuando estos fondos ingresan a la economía, concretamente unos 163 mil millones de bolívares en los últimos doce meses, elevan la presión inflacionaria porque incrementan la demanda mientras la oferta permanece estática o se dirigen a la compra de dólares en el mercado paralelo.

Aparte de financiar a Pdvsa el Banco Central también ayuda a incrementar los bolívares en circulación autorizando a las entidades financieras a que le compren bonos al Gobierno con recursos que estaban congelados a manera de reserva.

Este año está previsto que las torres financieras utilicen 21 mil 877 millones de bolívares provenientes de estas reservas o encaje legal como se conoce técnicamente, para comprarle bonos al Gobierno.

Se derrite el bolívar.

Entidades financieras como Bank of America y Barclays coinciden en que el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares por dólar tiene los días contados porque la demanda por estas divisas se ha hecho insostenible y las reservas internacionales tienden a la baja. 

Además, la aceleración de la inflación golpea a las cuentas públicas y al Gobierno se le hará imposible continuar cambiando los dólares provenientes del petróleo a esta tasa.

Trabajos académicos como el elaborado por los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff indican que en países en los que la inflación anualizada llega a 40% el malestar se manifiesta en el alza del tipo de cambio paralelo que constituye la señal de colapso.

La consecuencia es que la reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo ocurre desde abajo hacia arriba, es decir, el tipo de cambio oficial tiene que aumentar.

La devaluación del dólar Cadivi sería complementada por un nuevo mercado donde, según la propuesta del ministro de Finanzas, Nelson Merentes, el dólar flotaría libremente.

Firmas como Ecoanalítica consideran que de concretarse este mercado, sobre el que aún no hay acuerdo, el tipo de cambio estaría alrededor de 20 bolívares por dólar.

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