VENEZUELA, EL PAÍS DEL… ¡NO HAY!…O… ¡ESO ES LO QUE HAY!

Desde hace bastante tiempo para acá, esas son unas de las frases más utilizadas por los ciudadanos venezolanos, de todos los estratos sociales. Cuando vamos a adquirir algún producto alimenticio o de otra índole. Si vamos a hacer mercado, ya no podemos comprar o adquirir lo que queremos o deseamos, o ¡no hay! o el vendedor nos confirma que ¡eso es lo que hay!Y nos corresponde a nosotros aceptar y conformarnos con que no lo haya, o llevarnos lo que hay, así el producto no se ajuste a la marca y calidad del deseado o acostumbrado. Lo mismo ocurre cuando vamos a adquirir cualquier otro rubro que necesitemos, llámese; repuestos o cauchos para el vehículo o para cualquier otro equipo, materiales de ferretería, de construcción, ropa, calzado y pare usted de contar.

¡Lamentablemente! esa es la nueva Venezuela a la que nos ha llevado este gobierno revolucionario y Socialista-Comunista, con su ideología trasnochada, retrograda y fracasada históricamente, en el mundo entero. Y sus malas y erradas políticas económicas, corrupción desbordada, regalo de nuestro patrimonio a los Chulos del ALBA y demás chulos anexos. Situación agravada por el acoso y hostigamiento a la industria, el agro y empresas productivas del sector privado. Acentuadas con las innumerables expropiaciones hechas, fuera de todo el orden jurídico establecido por la legislación venezolana, convirtiéndose algunas veces, mas en confiscaciones que en expropiaciones, como tales. Apropiándose el gobierno de todas estas industrias, empresas y fincas productivas, la mayoría de las cuales han terminado decayendo en la producción de todo aquello que producían y  disminuyendo en unos casos las nóminas de empleados y en otros, llevándolas a la quiebra, al abandono o al cierre de la mismas. Como se puede observar, estas empresas han sido producto de la inversión y años de trabajo, dedicación, esfuerzo y sacrificio por parte de aquellos propietarios a quienes se las quitaron. Todo, por la simple razón ideológico-política de acabar con el sector privado que genera riqueza, empleo, autonomía y contribuye a la prosperidad y desarrollo del país en general.
 
Esto es una muestra más, de que el Socialismo-Comunista que este gobierno, trata de vendernos e imponernos a como dé lugar, lo primero a lo que se ha dedicado, es a acabar con el sector privado y productivo del país, con las consecuencias que estamos viviendo a diario en el desempeño de las diferentes actividades, escases de productos y la disminución de nuestra calidad de vida en todos los órdenes. Con el descalabro de las empresas pertenecientes al estado y gerenciadas por funcionarios de este gobierno, la mayoría de los cuales no tienen la preparación académica y capacitación necesaria, para gerenciar las mismas adecuada y apropiadamente.
 
En una palabra, lo que nada les costó, desde ningún punto de vista. Nada les duele, ya que el dinero para su funcionamiento a medias, sale de las arcas del estado y no de sus bolsillos. Observándose en muchos casos, como estas empresas disminuyen su producción y eficiencia y terminan siendo, no rentables económicamente o quebradas. Mientras que los funcionarios del más alto nivel que las gerencian o administran, se enriquecen rápida y considerablemente. Contrastando ello, con la disminución o perdida de; las plazas de trabajo disponibles, la seguridad social, la calidad y condiciones de trabajo y el salario de los trabajadores.
 
Salarios, que se desvalorizan por la inflación o disminuyen significativamente por la falta de productividad de las empresas.
 
Después de 14 años de este desgobierno, parece que nos hemos mal acostumbrado a vivir de esta manera. A las penurias, deficiencias y disminución constante de los diferentes rubros que requerimos cotidianamente para alimentarnos, vivir dignamente y cubrir las necesidades básicas nuestras y de la familia. Hemos tenido, cinco (05) devaluaciones en estos 14 años, con las respectivas consecuencias en la carestía de vida, producto de tener una de las inflaciones más altas del mundo y la pérdida constante del valor de compra de nuestra moneda. Mal llamada por este régimen, “Bolívar Fuerte”, dándonos con ello una gran bofetada y burlándose de todos nosotros, con su cinismo descarado y falta de escrúpulos que los caracteriza, al cacarear regularmente que tenemos uno de los sueldos mínimos más altos de Suramérica. Sueldo, que escasamente alcanza para cubrir la canasta alimentaria de un grupo familiar integrado por 05 personas, según lo establecido por el INE. Sin tomar en consideración los demás gastos presentes en el hogar, tales como; alquileres de vivienda, luz, agua, transporte, vestido y calzado, gastos médicos y medicinas, etc. Mientras que todos nuestros países vecinos, sin disponer de la riqueza petrolera nuestra, pero mejor administrados económicamente, tienen índices de inflación de un digito, tan solo.
 
Caracterizándonos los venezolanos por la gran contrariedad de tener un gobierno bien rico, que ha dispuesto de los recursos económicos que gobierno anterior alguno, soñó siquiera con manejar. Y ha sumido al  país, en el caos económico, llegando a importar el 70% de los alimentos e insumos que requiere el país para su funcionamiento y contraído, la mayor deuda pública acumulada en toda su historia, producto de las importaciones, sus desmedidos regalos económicos a otros países, la corrupción creciente y desbordada y los desaciertos y errado manejo de la economía. Y ha obligado a sus ciudadanos, a llevar una forma de vida plagada de todo tipo de privaciones, inseguridad, molestias y escases de productos. Reflejadas en el mal funcionamiento de los servicios de salud; hospitales y ambulatorios, las altas cifras de criminalidad, la deficiencia en los servicios públicos, tales como: la disminución en el suministro y la calidad en el tratamiento del agua potable y de las aguas negras y la escases del gas domestico. Siendo el más notorio últimamente, el de la electricidad; con los constantes apagones, racionamientos, multas y daños a los artefactos electrodomésticos, sin que Corpoelec, responda por ello a la infinidad de usuarios afectados. Afectando a su vez, la baja en la productividad de las ya escasas industrias, las ventas en el comercio y la rentabilidad en las actividades económicas, en general.
 
A ello se suma, el deterioro continuo de las carreteras, autopistas y puentes a lo largo y ancho del país, producto de la falta de planificación y mantenimiento, la mala calidad de las obras y trabajos realizados, la falta de supervisión y la disminución o ausencia, de las inversiones necesarias para el buen estado de la infraestructura vial y la construcción de nuevas vías de comunicación. En el país se han incrementado considerablemente el número de vehículos y accidentes viales y las vías de comunicación continúan siendo las mismas en su mayoría,  incrementándose así, la inseguridad y el caos vial, ya de por si existente en las grandes ciudades y autopistas del país. Es notoria, la escases constante de productos alimenticios de la dieta básica del venezolano, tales como; la harina de maíz, el aceite, el azúcar, la mantequilla y muchos otros rubros de interés. Debido,  primordialmente a la disminución de las tierras dedicadas a la agricultura y la cría de ganado en sus variadas especies, producto de las expropiaciones, la falta de incentivo económico y el abandono del campo por parte del productor, ante el acoso del gobierno, el elevado costo y la falta de insumos necesarios para mejorar y garantizar la producción. 
Venezolanos y compatriotas, por naturaleza, caminamos hacia adelante y estoy seguro que eso es lo que deseamos la mayoría para nuestro país y para el bienestar de todos sus ciudadanos, en general. Tenemos que despertar, desenmascarar, sustituir y salir de este régimen oprobioso, cínico, sin escrúpulos y  rico en recursos económicos, producto de la renta que genera la gran riqueza petrolera. Que a través de la manipulación de las necesidades y la ignorancia, del engaño y las mentiras, del chantaje y la extorsión, de la amenaza y la exclusión, de la población de menos recursos. Juega constante y permanentemente con la esperanza de un pueblo, en tener una mejor calidad de vida, fuentes de empleo, seguridad, mejores servicios públicos, viviendas y mejoras en la infraestructura vial del país. Así como, el retorno de la justicia y el estado de derecho, el respeto por las libertades y derechos de sus ciudadanos, la disminución de la carestía de vida, y el anhelado progreso, educación, cultura y desarrollo, que se merece, nuestra querida, maltratada y amada Venezuela.
 
Compatriotas, estamos en el siglo XXI y no podemos darnos el lujo de desaprovechar esta segunda oportunidad que el destino, la madre naturaleza y la providencia, nos han dado nuevamente. Por ello, debemos acudir masivamente el 14 de Abril, a ejercer nuestro sagrado derecho a elegir libremente, al mejor, al más capacitado y preparado, para desempeñar a cabalidad, la delicada responsabilidad de gobernar a nuestro país. Pensando en el progreso, en el desarrollo y futuro de la nación, así como en el bienestar y prosperidad de todos los venezolanos. Y acabar de una vez por todas, con la Venezuela del… ¡No hay!…o… ¡Eso es lo que hay!
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